En 1908 Adolf Loos construyó el American Bar en el Kärntner Durchgang: 27 metros cuadrados, ónice, mármol, caoba y un techo de espejos que vuelve infinita la sala. El Loos Bar sigue igual desde entonces, siempre lleno y quizá es el bar pequeño más bonito del mundo. Los cócteles son clásicos y los precios, normales para Viena.
La copa de la casa
Manhattan, Martini y clásicos bajo el techo de espejos